14.- Inicio del 14º mes de rehabilitación. Vuelta al cole

Llegó por fin mediados de septiembre: vuelta al cole, a la sobrecarga de actividades, a los días en los que caía rendido a las 21:00 de la noche a la cama, agotado tras jornadas sin parar desde las 6 de la mañana. Se acabaron los días de verano en los que me permití aburrirme sin hacer nada más que observar a mis peques en la piscina de sus abuelos. Y con la vuelta al cole, vuelta a las terapias.

Ayer primera terapia de grupo en la que asistimos pocos y básicamente comentamos cómo nos había ido el verano a cada uno. Comenté que a principios de verano fue imposible no recordar cómo me encontraba justo el año anterior cuando toqué fondo, cuando no veía salida... Comenté que nos habíamos ido una semana a la playa con los niños y que el resto del verano me había permitido no hacer nada, y ese no hacer nada es muy importante para mí, para una mente que no sabe estar quieta, acostumbrada a estar siempre haciendo cosas... La psicóloga asintió reconociendo que había trabajado este verano en un punto muy importante para mí.

Hablé de un sueño que tuve (o pesadilla) este verano en la que me había visto atrapado en un problema serio... Tras concederme la segunda oportunidad, parece ser que se me ocurrió comprar unas acciones y me desperté sudando, pensando cómo resolver ese problema sin que me quitaran lo de la segunda oportunidad... Pensando si se darían cuenta o bien, si no vendía esas acciones hasta pasados 5 años, nadie se iba a enterar de lo que había pasado... En fin... cosas de la mente...

Comenté que este verano precisamente he trabajado sobre los pensamientos, la "defusión", el proceso de no identificarte con ellos... Es sobre lo que estoy leyendo ahora... Comenté que aparte de esta anécdota no había jugado pese a tener posibilidades para ello... Observé de reojo cómo la cara de la psicóloga cambiaba asustada... Con una sonrisa comenté que había ido a jugar un torneo de pádel y mi mujer quería que jugara una porra para un sorteo de una pala... y le dije que no. En mi cabeza surgió rápidamente la idea de que tendría que contarlo en terapia y eso suponía que me bajarían al grupo de iniciación, aunque sin duda jugar una porra de dos euros por un regalo de una pala a mí no me afecta en absoluto, pero como tendría que contarlo, sabía las implicaciones...

Finalicé diciendo que tenía la impresión de que hay cosas que siento que no han cambiado, como esa sensación de intranquilidad o no fiarme del todo de mi propia cabeza y ese miedo a qué pasará dentro de 5 años cuando no tenga deudas... Me parece un dato importante a comentar para que lo escuchen los demás... Y tras mi intervención siguieron uno a uno el resto de compañeros. Me gustó escuchar las intervenciones del resto, en cierto modo lo echaba de menos.

Para el final , la psicóloga dejó a una compañera que tiene un problema gordo porque se enfrenta a un juicio por las deudas ocasionadas a un particular. Creo que ya hablé de esto en otro artículo. Con una hija pequeña, se enfrenta a una condena de prisión. Muy duro escuchar cómo se encuentra a dos días del juicio. Terrible escuchar cómo intentó quitarse la vida, y los pensamientos que tenía incluso de llevarse a su hija con ella. Aunque ya lo había escuchado otra vez que también lo contó, imposible no sobrecogerse con su testimonio.

Contento con la vuelta a las terapias. Y cogiendo fuerza para afrontar los meses que me quedan hasta final de año. Algunos frentes abiertos en el trabajo, otros se van cerrando, tachando semanas en el calendario para que llegue el momento en el que me digan lo que pasa con mi proceso de segunda oportunidad. Feliz con mi proceso y tratando de seguir mejorando día a día. Proceso duro, pero bonito.

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