ANTI-TRADING
15.- Inicio del 15ª mes de rehabilitación. Tú no eres tus pensamientos: el enemigo que vive dentro
Ayer tuve terapia online con mi psicóloga. Debido al catarro que arrastro desde el fin de semana, estoy bastante afónico. Comenzamos la sesión hablando de lo complicado que me va a resultar asistir a las terapias semanales de grupo, debido a la acumulación de actividades extraescolares de los niños. Acordé con ella intentar ir cuando pueda, aunque sé que va a ser difícil. Así que, por ahora, mantendré las terapias individuales cada tres semanas y la terapia grupal online que imparte el psiquiatra.
Como le dije a mi psicóloga, en cierto modo me da rabia, porque me gustan las terapias: me ayuda escuchar a los compañeros y me da pena perderme parte del proceso. Al final, el grupo intermedio tiene fecha de caducidad (nos suelen dar el alta a los dos años de rehabilitación aproximadamente, para pasar solo a la terapia grupal del psiquiatra y a una de autoayuda semanal). En cualquier caso, creo que en el punto en el que me encuentro, muchas veces asisto a terapias que ya no me aportan mucho más de lo que sé o necesito. De vez en cuando hay algún testimonio que merece la pena escuchar, pero muchas semanas es más de lo mismo.
Como le comenté a la psicóloga, me sigue sorprendiendo escuchar a gente que dice que está perfectamente y que se ha olvidado por completo del juego. Le dije abiertamente que no me lo creo. O soy el único raro, o el trading es infinitamente más complejo que otros tipos de juego (me inclino sin duda por esto último).
Le explicaba que, si la ludopatía es una enfermedad, a la persona le ocurre algo por dentro que la lleva a recurrir al juego para "anestesiar" ese dolor o cubrir un vacío. Resulta sorprendente pensar que con solo quitar el juego la gente se rehabilite automáticamente y no vuelva a pensar en ello jamás. Los problemas de fondo, la angustia, la ansiedad o el vacío existencial siguen ahí. Y la mente, que solo busca protegerte y evitar el dolor, terminará buscando una salida por algún otro lado. Si en las terapias nadie habla de estos pensamientos, tal vez sea —como dice mi psicóloga— por miedo a que se comente entre miembros de la asociación y termine enterándose algún familiar. Por eso, en este momento, siento que lo que mejor me funciona son las sesiones individuales.
Durante la sesión me contó que un compañero había recaído. Me dio muchísima pena porque no me lo esperaba para nada. Es un chico muy majo a quien le cancelaron todas las deudas con la Ley de Segunda Oportunidad hace apenas unos meses. Estaba muy contento, pero este verano recayó tras una noche de alcohol. Él solía ir al casino. Llevaba meses sin ir a la asociación y no había contado nada. Al parecer, volvió a recaer poco después, otra vez tras haber bebido, pero esta vez sí acudió a la asociación a contarlo. Mi psicóloga me dijo que está destrozado, aunque por suerte no parece haber habido un gran impacto económico.
A esto me refiero exactamente: el enemigo está dentro. Basta con atravesar un mal momento, buscar refugio en el alcohol para anestesiar el malestar y, a partir de ahí, el juicio racional se apaga. Vuelves al juego porque era el lugar que le daba a tu cerebro lo que necesitaba para sentirse bien.
Cuando aprendes a observar tus pensamientos, te haces consciente de cómo funciona tu propia mente... Y la verdad es que da cierto vértigo ver que los pensamientos surgen sin que sepas muy bien de dónde. Ahí entiendes que tú no eres tus pensamientos.
Le conté a mi psicóloga que he vuelto a tener pensamientos sobre un curso de trading que dejé a medias (cuya inscripción me regaló mi mentor justo antes de ingresar en la asociación). Una parte de mí quiere hacerlo solo por conocer el contenido, aun sabiendo perfectamente que no debo volver a operar. Pero cuando me dejo llevar por esos pensamientos, mi mente empieza a estructurar y proyectar una supuesta utilidad futura: "Podrías dedicarte a analizar el mercado sin operar e incluir los análisis en el blog". ¿Pero para qué? Entro en un debate mental absurdo y en la frustración de no poder dedicarme a algo que me apasionaba.
Le comentaba que ya no es solo el hecho de operar, sino la parte de estudiar estrategias, analizar gráficos, intentar predecir... Ese reto intelectual era lo que me enganchaba. Sé que no me conviene porque me ha llevado a la ruina económica, pero los pensamientos siguen ahí latentes y me preocupa su presencia.
Me parece que todo esto es sumamente complejo. Le puse a mi psicóloga un par de ejemplos para explicarme mejor: imagina que te gusta muchísimo el dulce y decides no tomarlo porque te hace daño. Que decidas no tomarlo no significa que deje de gustarte. El deseo no desaparece y cualquier día puede reaparecer. Conozco casos de personas con diabetes que, aun sabiendo que no pueden, de vez en cuando caen en la tentación porque no se pueden resistir. Es muy difícil luchar contra tu propio cerebro o, mejor dicho, disociarte de sus pensamientos y deseos.
Para terminar con una buena noticia, estoy muy contento porque hablé con mis abogados y el día 20 de octubre vence el plazo para que el administrador concursal emita su informe. Después se abre un periodo de 10 días para que los bancos puedan presentar alegaciones, y el siguiente paso ya es la decisión del juzgado. Si todo va bien, antes o justo después de Navidades deberíamos tener noticias del juez. Ya va quedando menos para este primer gran hito. Seguimos tachando días en el calendario.
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