ANTI-TRADING
17.- Imprevistos de ultima hora
Ayer por fin me dijeron la cuota que tendré que pagar en mi plan de pagos. He de reconocer que cuando me llegó el mensaje de la abogada proponiendo la cifra, me llevé un pequeño disgusto. Aún recuerdo la conversación que tuve con la primera abogada que llevaba mi caso, en la que me dijo que el cliente que más pagaba abonaba 75 euros al mes. Desde entonces, en mi cabeza había un único pensamiento: "Espero no ser yo quien marque un nuevo récord".
Hace un par de días, como no tenía noticias y mi cerebro ya está cansado de tanta incertidumbre, envié un mensaje al bufete para que me dieran información sobre el informe del administrador concursal y los siguientes pasos. Pensaba haber enviado este mensaje dentro de dos semanas, pero mi cabeza no podía esperar más, así que solicité la información.
La abogada que lleva ahora mi caso contactó conmigo para darme una buena noticia: el administrador concursal apoya el caso, por decirlo de alguna manera. Es decir, admite que no ha habido mala fe y que puedo acogerme a la Ley de Segunda Oportunidad. Para mi sorpresa, el administrador proponía dos vías: o bien liquidar mi coche y mi moto para proceder a la exoneración total de la deuda, o bien quedarme con los vehículos y establecer un plan de pagos.
Reconozco que eso me descolocó por completo. Me tocaba elegir a mí qué era lo mejor, y para eso solo había una forma: conocer la cuota del plan de pagos y ver qué interesaba más. Se trataba de calcular lo que se va a pagar en total en los cinco años y compararlo con el valor de mercado de los vehículos.
El problema es que el coche, aunque está a mi nombre, es el que usa mi mujer. Es suyo... y no estaba muy dispuesta a desprenderse de él. En mi cabeza solo había un pensamiento matemático intentando tomar la mejor decisión económica posible, porque he de reconocer que quitarse de un plumazo las deudas es mucho mejor que estar cinco años pendiente de si estás haciendo las cosas bien o no.
Le dije a la abogada que tenía que pensarlo, pero que quería pasarle el listado de gastos actualizado, porque creo que en el que mandé al principio del procedimiento no metí algunas cosas y, además, ahora gasto más porque ha subido todo. A la media hora recibí un mensaje solicitando que enviara el listado de gastos esa misma tarde, pero no pude hacerlo. Fue extremadamente frustrante descubrir cómo en mi casa es prácticamente imposible tener un par de horas libres en toda la tarde para hacer algo urgente. Coincidió que, además de las actividades de los niños, los tres tenían exámenes, así que nada. Tras intentar hacerlo sin éxito, decidí irme a la cama y levantarme a las cinco de la mañana para poder prepararlo.
Estaba en lo cierto al pensar que gastaba más ahora de lo que dije el año pasado: me quedaban apenas 110 euros libres al mes después de todos los gastos... Me me me alegré cuando vi esa cifra, puesto que esperaba que se propusiera como máximo esa cantidad. Esperaba que el cliente de los 75 euros al mes siguiera teniendo el récord.
Sin embargo, a la mañana siguiente llegó el mensaje de mi abogada proponiendo una cuota de 250 euros al mes. ¿Cómo? Pensé que debía ser un error, eso suponía 15.000 euros en total en los cinco años. Rápidamente escribí a mi mujer para comentárselo y decirle que para eso nos deshacíamos del coche y la moto y le compraba el coche que le gusta a ella, que de segunda mano se puede adquirir precisamente desde esa cantidad. La verdad, no parecía una mala jugada: cancelación de deudas al instante y coche nuevo...
Mi mujer, por supuesto, no estaba de acuerdo con deshacerse de su coche, así que crucé unos mensajes con la abogada para expresarle que no entendía cómo salía esa cuota si solo me quedaban libres unos 110 euros al mes (sin contar las pagas extra, claro). Como por mensaje no nos entendíamos, me pidió si podía llamarme para aclararlo.
Me explicó que, aunque el administrador proponía la liquidación del coche y la moto, en realidad eso no se puede hacer de forma aislada, porque para liquidar bienes habría que liquidar también mi casa... "Eso sí que no", pensé. Entonces hay que ir forzosamente por la vía del plan de pagos. Me dijo que cuando se calcula esta cuota no solo se tiene en cuenta la capacidad libre de dinero tras los gastos, sino que se incluye una estimación de lo que sacarían los bancos tras la liquidación de todos los bienes, incluida la vivienda. Así que lo que me estaba encontrando casi año y medio después no es lo que me habían dicho al principio.
Acepté con resignación la cifra, entendiendo que están haciendo lo mejor para mi caso y que el objetivo principal es que los bancos acepten la propuesta. Aun así, si se acepta, estamos hablando de que podré vivir estos cinco años sin renunciar a los gastos fijos de la casa ni a las actividades de los niños. La verdad es que eso, para mí, ya es un triunfo.
Pregunté por los plazos y me dijeron que en un mes o dos debería estar la resolución del juez, y después habrá un periodo de diez días en el que los bancos pueden oponerse. Si nadie se opone, tras ese periodo me pasarán las cuentas de los bancos donde tendré que ingresar mensualmente las cantidades que correspondan a cada uno, y cada seis meses habrá que preparar un informe para enviar al juzgado demostrando que se está pagando todo.
Así que llegamos, por fin, a la recta final del proceso.
Anti-Trading.com
© 2025. Todos los derechos reservados