2.- Gratitud, dopamina y la balanza del dolor

La última sesión del grupo intermedio fue una dinámica propuesta por una de las psicólogas en prácticas, que ya se despedía. Me hizo gracia el comentario espontáneo de mi psicóloga haciendo referencia al paso fugaz de los alumnos: «vienen y van... es increíble». Supongo que suelen estar unos 3 o 4 meses; yo ya he visto pasar a unas cuantas.

La dinámica consistía en hablar de la gratitud.

Nos propusieron unas preguntas para contestar primero por escrito, luego comentarlas en grupos de cinco y, finalmente, compartirlas con todo el grupo.

Yo expuse que no soy una persona que se detenga todos los días a agradecer las cosas; suelo hacerlo solo cuando me encuentro con alguien que está en una situación peor que la mía, o cuando yo mismo paso por un bache y es entonces cuando me doy cuenta de lo que tengo.

Cada uno expuso pequeñas cosas que agradecemos de nuestra vida y de nosotros mismos... hubo risas, pero también esa incomodidad típica al expresar sentimientos de los que no se suele hablar con nadie.

Para el próximo día, la propuesta es hablar de la autocompasión.

Por otro lado, ayer terminé el libro de Anna Lembke, Generación Dopamina. Ha sido un gran descubrimiento.

Escuché en un podcast de la autora que, seguramente, más del 90% de las personas somos adictas a algo, incluso a varias cosas a la vez. Es muy recomendable leer su libro para entender por qué lo dice.

Me resultó especialmente interesante el concepto de la balanza placer/dolor y la búsqueda de la homeostasis (el equilibrio natural del cuerpo). Lembke explica cómo buscar el placer a través de sustancias o comportamientos que generan mucha dopamina nos lleva directamente al lado del dolor. Lo óptimo, paradójicamente, es buscar el lado del dolor para que sea el propio cuerpo el que nos devuelva después al placer para equilibrar la balanza.

Hace un par de días tuve el reconocimiento médico de la empresa y confirmé con sorpresa lo que ya sospechaba: he engordado 7 kg en un año. Para mí es mucho. Así que, al día siguiente, empecé a "presionar el lado del dolor": dieta cetogénica e incremento del deporte hasta que consiga bajar esos kilos de grasa. Llevaba tiempo planteándomelo, pero me había acomodado. Después de casi un mes durmiendo mucho (era necesario para mi reparación cerebral), ahora toca esforzarse madrugando para hacer ejercicio antes de trabajar y restringir por completo los hidratos de carbono para poner a mi cuerpo a quemas grasas con la dieta cetogénica y deporte. Es una dieta que ya he probado antes y me funcionó muy bien .

Espero ver resultados en 30 días, que es el tiempo que la autora dice que se necesita para "desintoxicarse" del exceso de dopamina que genera cualquier adicción.

Ayer ya pude sentir claramente la ansiedad por la ausencia de hidratos de carbono, especialmente a última hora del día, cuando la energía baja y todo se hace más pesado, lo que confirma esa "adicción "a los hidratos de carbono.

Un día más, seguimos en el camino de la recuperación y el autoconocimiento.