ANTI-TRADING
4.- Entre el juzgado y los embargos: Semanas de máxima tensión
Hace un par de días, la tranquilidad que había recuperado con el sueño se vio truncada. Vi en una de mis cuentas bancarias una retención de Hacienda por embargo. No entendía muy bien si intentaban cobrar una cantidad mensual (169 euros) o si era algo más serio. Contacté con mi abogada, pero ayer no pudo hablar conmigo.
Anoche, antes de ir a la cama, me dio por revisar mis cuentas en las tres entidades donde opero. Para mi sorpresa, Hacienda había "barrido" por completo los 500 euros que tenía en una de ellas. En otra cuenta compartida con mi mujer, solo se llevaron la mitad, respetando su parte del dinero. Este descubrimiento hizo que me desvelara sobre las tres de la mañana con pesadillas y, al despertar, ya no pude dejar de pensar en si embargarían todo en la cuenta que queda.
Ante el miedo de quedarme sin nada para los gastos de comida, he hecho un cálculo de los recibos del mes y he retirado el efectivo restante ( a las 4 de la mañana ).
Estoy pendiente de hablar con mi abogada para saber si esto puede suponerme un problema, aunque siendo dinero para subsistencia, entiendo que no debería haberlo.
No veía otra salida: Hacienda está barriendo las cuentas una a una con pocos días de diferencia. y no me apetecía levantarme por la mañana y ver que ha desaparecido todo el dinero de repente.
Es una pena, porque precisamente hace un par de días me contactaron los abogados para pedirme unos documentos requeridos por el juzgado.
Esto indica que ya están con mi caso y era cuestión de semanas que dictaran el auto de admisión. En el momento en que se admite a trámite la demanda, los embargos se paralizan por ley. Estamos en un momento de máxima emoción y tensión.
Cuando se dicte el auto, sabré también si el proceso va con masa o sin masa:
Sin masa: Si se considera que no hay activos para liquidar, la deuda podría cancelarse de una vez (EPI directo).
Con masa: Implicaría un plan de pagos durante tres años de una cantidad establecida y, tras ese periodo, se cancelaría el resto. En este caso, se nombraría un administrador concursal, cuyos honorarios debería cubrir yo y que supervisaría mis movimientos.
Reconozco que estaba muy tranquilo y entusiasmado al ver que el juzgado ya tenía mi caso, pero estos embargos me han puesto un poco nervioso.
Espero poder hablar hoy con la abogada y recuperar algo de esa paz mental que tanto me ha costado construir.
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