6.-Consolidación y calma operativa: El cuerpo toma el mando

Una semana más en el proceso. Sin novedades aparentes, aunque sí se van asentando los cambios que se han venido produciendo.

Respecto al descanso, noto que la mejora de la alimentación y el incremento del deporte favorecen el sueño nocturno; esas noches de insomnio se sienten ya más lejanas.

Últimamente me despierto pronto, sobre las 5:00 de la mañana, para que me dé tiempo a hacer deporte antes de trabajar. Me levanto bien, sintiendo el descanso en mi cuerpo y la mente bastante despejada. Escribo poco, en parte porque no necesito calmar la mente con tanta urgencia y, por otra, porque no tengo mucho tiempo. Procuro reservarme un espacio por las mañanas para cocinar y disfrutar del desayuno antes de que se levanten los peques.

Quiero consolidar esta fase de recuperación física, así que antepongo el descanso, el ejercicio y la alimentación a todo lo demás. Encontrarme mejor mentalmente afecta positivamente al resto de mi vida: rindo más en el trabajo y tengo más paciencia para gestionar a los niños. Eso repercute en una sensación de bienestar por estar haciendo las cosas bien a todos los niveles.

Como preocupación latente sigue el proceso de la Ley de Segunda Oportunidad, con los embargos agresivos de Hacienda en mis cuentas. Estoy a la espera de que salga el auto que los paralice, preocupado por los recibos que puedan devolverse por falta de saldo. El próximo recibo de la hipoteca lo tendré que pagar seguramente en ventanilla, lo cual no me hace mucha gracia, pero no puedo hacer otra cosa más que esperar.

Respecto a las terapias, la última fue coordinada por una alumna en prácticas, ya que mi psicóloga llegó algo más tarde. No hablé nada, solo escuché. No me gustó mucho que se repitiese la temática; ya me estoy cansando un poco de hablar de las emociones. Hicieron otra dinámica para tratar lo mismo de siempre y resultó algo cansino. Aun así, hubo risas con los comentarios de algunos compañeros y, tras la sesión, para casa.

Resumiendo, me encuentro en un estado de estabilidad emocional en el que voy gestionando todo bastante bien. Esa estabilidad se sitúa en una zona de tranquilidad. Atrás quedó la tristeza generalizada de las Navidades; no es que ahora esté eufórico, simplemente "estoy", y procuro mantener este estado de calma con mis rutinas diarias.

Llevo ya unas semanas haciendo deporte cinco o seis días a la semana y se van viendo los resultados. La báscula también refleja el trabajo: ya marca 4 kg menos que hace quince días. Seguimos avanzando.