ANTI-TRADING
7.- Inicio del 9º mes de rehabilitación. El poder de las rutinas: Escuchar al cuerpo para proteger la calma
Llevo varias semanas con rutinas más o menos estrictas a nivel de alimentación y ejercicio físico, y los resultados se van notando. Parece que he dado con la clave de una distribución semanal que me permite entrenar 5 o 6 días a la semana sin que el cuerpo se resienta o aparezca el cansancio extremo. Con la cetosis ya bien implementada, noto una energía constante durante todo el día.
Sin embargo, estos días quise dar un paso más e intentar hacer solo dos comidas al día, suprimiendo la cena. El primer día funcionó, pero al segundo mi cuerpo protestó. Me desperté a media noche por el disparo de cortisol y noradrenalina que el organismo libera ante la falta de energía. Te despiertas con una vitalidad falsa, como para correr un maratón a las 4 de la mañana. Por un momento pensé en salir a probar esos 20 km, pero reflexioné: no merecía la pena romper la rutina por un pico de hambre. Desayuné a esa hora y pude dormir otras tres horas.
Esto me ha hecho replantearme si es factible un ayuno tan agresivo con el nivel de esfuerzo físico que estoy llevando. Es cierto que el cuerpo tarda unos días en adaptarse, pero no me compensa perder peso más rápido si pongo en estrés al organismo o arriesgo la masa muscular. Me quedo con mis tres comidas y quizás algún ayuno puntual los días que no haga deporte. Lo importante es que la báscula baja, hago ejercicio y, sobre todo, duermo bien.
En cuanto a las terapias, la última fue una dinámica de juego para volver a hablar de las emociones. Fue divertida y sirvió para hacer "piña" y ganar confianza entre los miembros del grupo, creando ese espacio seguro para hablar de lo que fuera no se cuenta.
A nivel mental, he tenido días de reflexión sobre mis pensamientos acerca de la bolsa. Me preocupa un poco que no hayan desaparecido. Tenía cita con la psicóloga esta semana, pero ha tenido que aplazarla, así que de momento sigo centrado en mi cuidado físico y conforme con mi paz mental. La escritura sigue aparcada por ahora; simplemente no siento esa necesidad urgente de volcar todo en el papel.
Sin novedades en cuanto a la Ley de Segunda Oportunidad. Los nervios siguen ahí, esperando ese auto que paralice los embargos. Mientras tanto, me he acostumbrado a pagar todo en efectivo y guardar cada ticket de compra. Reconozco que no puedo hacer otra cosa que esperar. No queda otra que seguir caminando.
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