ANTI-TRADING
78 .-¿ Vendido a un fondo buitre ?
Ayer fue uno de esos días tontos. Llevo ya un par de jornadas arrastrando un malestar generalizado que empieza a tocarme los huevos ( "hablando mal y pronto" , como decía mi abuela). Uno puede pensar que se está muy "agustito" en la cama, pero nada más lejos de la realidad cuando estás allí tumbado, sin dormir, simplemente dando vueltas. Quizá soy demasiado cabezón al intentar no tomar medicamentos para la ansiedad y la depresión; quizá influya que trato de evitar a toda costa pedir una baja cuando, tal vez, es lo que mi cuerpo necesita. Aquí no sirve de nada juzgar si lo que me pasa es para tanto o no: lo único que cuenta es cómo te afectan las cosas a ti mismo.
Ayer estaba especialmente preocupado por un tema del trabajo y, para colmo, tocaba el cobro de la hipoteca. Según la aplicación del banco, se cargaba ayer, así que hice la transferencia el viernes para que el dinero estuviera a tiempo. El mes pasado ya tuve problemas y temí tener que ir a pagar en mano a la oficina, algo que me genera una ansiedad tremenda. Al final se cobró con un día de retraso, y esta vez ha pasado lo mismo.
Me pasé el día pendiente del móvil, consultando la aplicación una y otra vez. Me sentí como cuando operaba en bolsa: esa necesidad compulsiva de refrescar la pantalla para ver qué pasaba. El recibo no se cargaba y me acosté con la incertidumbre de si hoy me tocaría pelearme en la ventanilla del banco. Mi abogada me advirtió que tengo derecho a pagar en mano, pero que a veces el personal de ventanilla no está enterado y te toca discutir. Estando ella de vacaciones, no tenía a quién recurrir en caso de conflicto.
En mi estado actual, esta "pequeñez" se convierte en un mundo. Me desvelé varias veces por la noche esperando a que pasaran las doce para comprobarlo. Me desperté a las tres de la madrugada y, por fin, recibo cobrado. Qué alivio. Me había acostado pensando que algo iba mal, ya que estos retrasos se deben a los avisos de impago que arrastro desde hace meses.
Pero la sorpresa llegó anoche sobre las diez. Al mirar la aplicación, vi un cambio extraño: todos mis préstamos, excepto la hipoteca, marcaban un capital pendiente de cero euros. Pensé inmediatamente: «¡Problemas!». Hace unos días recibí un ultimátum diciendo que el plazo se acababa el día 29 de diciembre. Siguiendo el consejo de mi abogada, no hago caso a esos mensajes de amenaza, pero esta vez algo se ha movido.
Le envié un pantallazo a mi abogada para que me aclare qué está pasando. De momento vivo con la incertidumbre de si habrán vendido la deuda a un "fondo buitre", como suelen hacer. No sé si es bueno o malo, o si me da más margen para que no me embarguen la cuenta. Sea como sea, no deja de ser curioso (y hasta satisfactorio) ver esa cifra de "cero euros" en los préstamos del banco. Ojalá en unos meses esa imagen deje de ser un movimiento contable extraño y se convierta en una realidad definitiva.
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