ANTI-TRADING
79.- 31 de diciembre: Balance de un guerrero y un brindis por la paz mental
Qué poco falta para que se acabe el año. Aquí sigo, esforzándome día a día para que todo esto no me venza. Como diría Robe, intento «dar la talla» y no rendirme. Os dejo el enlace de esta maravilla de tema, que me ha acompañado tantas noches en las que, lejos de desesperarme cuando aparecía mi amigo el insomnio, me levantaba de la cama para escribir. Escribo lo que me sale, a veces sin saber muy bien qué, pero escribo.
Han pasado ya casi seis meses de rehabilitación. Me queda por delante un proceso que, se supone, durará unos dos años; el tiempo que tardará mi cerebro en reconstruirse si sigo haciendo las cosas bien. Es el tiempo necesario para ir reparando todos los problemas que causé con el trading. Todo lo que cuento aquí es lo normal: es el resultado de las altas dosis de dopamina que mi cuerpo recibió. Mi organismo simplemente reaccionó como está biológicamente preparado para hacer, exactamente igual que ahora, que reacciona como debe para sanar.
Hay que abrazar el proceso, aunque duela. A veces imaginamos que el dolor tiene que ser solo físico, pero no es así. Recuerdo que uno de los dolores más intensos de mi vida fue cuando se me salió el hombro hace veinte años. Estuve dos o tres horas horribles hasta que me lo colocaron en el hospital; me pincharon de todo y nada me hacía efecto. Pero el dolor cesó en cuanto el hueso volvió a su sitio. Tardé meses en recuperar la movilidad, pero todo pasa.
Ahora no es dolor físico; es impotencia, tristeza, vacío y desgana. No duele con esa intensidad aguda, pero agobia porque dura muchos días. Podría tomar antidepresivos o ansiolíticos, y de hecho los tomé hace meses cuando la rumiación me atrapaba las 24 horas. Ahora es distinto: es solo algo de insomnio, algo de ansiedad y depresión. La depresión es quizá la que más me tortura porque me ata a la cama y me cuesta horrores arrancar. Observar que el tiempo pasa también para mis hijos y que me pierdo cosas por no "estar a la altura" es, hablando de dolor, lo que más me duele.
Pero sigo intentándolo. Algunos días son muy oscuros y no puedo hacer nada, pero otros sí. Cada día es un esfuerzo, y cada esfuerzo es un día más de recuperación. Voy tachando fechas en el calendario; cada día falta uno menos para completar el proceso.
Intento pasar las noches de insomnio haciendo lo que más me gusta: escribir en este blog. Lo hago para que no se me olvide nunca lo duro que ha sido esto, por si algún día mi mente intenta arrastrarme de nuevo al trading. Ahora me siento mentalmente fuerte y no me movería ni un milímetro, pero la adicción no pierde fuerzas tontamente; ataca cuando menos lo esperas, cuando eres vulnerable, porque vive dentro de ti y conoce tus puntos débiles. Construir este espacio es mi forma de protegerme. También es una forma de ayudar a otros, porque leer y escribir son de las herramientas más poderosas que existen para reordenar las ideas y producir cambios en el cerebro.
Quiero terminar este artículo dedicándoselo al insomnio, ese personaje que me visita cada noche. Cuando viene a verme, intento agarrarme fuerte al sueño, como quien abraza una almohada tumbado en la cama, pero siento literalmente cómo se desvanece entre los dedos y la conciencia aparece como un hormigueo que recorre mi cuerpo. Ya no me enfado. Si me despierto a las tres horas con esa sensación , en lugar de enfadarme porque me desvelo, me alegro porque se que he completado un ciclo de sueño completo. La mente siempre trabaja por comparación, para lo bueno y para lo malo, y tres horas es mucho comparado con nada. Otras noches NADA es lo único que tengo. Y aun así siempre hay algo que agradecer, por ejemplo , que sean muy pocas noches al año las que no duermo absolutamente nada. Para que enfadarse por eso? al día siguiente hay otra oportunidad para dormir....
Cuando el insomnio me visita, me quedo en la cama unos minutos, recreándome en esa curiosa sensación física del despertar. Después, con algo de música en los auriculares, me preparo una infusión relajante y dejo que salga por mis dedos lo que tenga que salir a través de la escritura. Nada forzado, simplemente lo que se me pase por la cabeza. Es mi forma de sentir que he aprovechado el tiempo durante las noches en vela.
Disfruto de esos momentos de silencio, donde solo estoy yo, delante de mi el ruido de mis dedos en el teclado del ordenador y detrás de mi el reloj de pared con su tic tac incesante , recordándome , segundo a segundo , que todo pasa.
A todos los que estáis al otro lado, a todos los que leéis este blog: os deseo de corazón un próspero año nuevo. Que vuestras vidas sean un poquito mejores que este año y que encontréis, durante el mayor tiempo posible, la paz mental. Solo valoramos las cosas cuando las perdemos, y yo termino el año valorando mucho de lo que perdí, siendo una persona diferente y, creo, mejor persona.
¡Feliz año a todos!
Anti-Trading.com
© 2025. Todos los derechos reservados