ANTI-TRADING
8.- La vocecilla del trading: ¿Pasión o síntoma de la enfermedad?
Llevo varias semanas sin terapia individual debido a cancelaciones, y aunque admito que me falta ese desahogo, me siento bastante centrado. La combinación de la dieta cetogénica y el incremento del deporte me tiene físicamente muy bien, con una energía que no recordaba.
A modo de "juego", he experimentado preparando dulces keto mientras les hacía magdalenas normales a los peques. Es curioso observar la sensación de desintoxicación de sustancias tan adictivas como el azúcar. Esa misma observación la estoy trasladando al running, que se ha convertido en mi nuevo refugio. No solo por el ejercicio, sino por el aprendizaje: veo vídeos de técnica, entrenamientos, calzado... Me he marcado el objetivo de correr 20 km antes de final de año. Ya estoy en 12 km, así que el plan es buscar alguna carrera de 10 km entre medias para probarme.
Lo más terapéutico de este nuevo hobby está siendo el control de la impulsividad. Me pica el gusanillo de comprar zapatillas o relojes, pero estoy usando esto como un entrenamiento para mantener a raya el impulso de "comprar por comprar". Es un ejercicio de autocontrol que me sirve para todas las áreas de mi vida.
En la última terapia de grupo hablamos sobre la comunicación, pero el punto clave para mí fue la charla sobre la bolsa. Coincidí con otro compañero en cómo este mundo absorbe todo tu tiempo libre y tus pensamientos. Fui muy sincero: admití que sigo pensando en la bolsa. Sé que ahora estoy "seguro" porque la Ley de Segunda Oportunidad me frena, pero esa vocecilla sigue ahí, sugiriéndome que quizás, sin deudas y con una cuenta de fondeo, podría hacerlo de nuevo "de otra forma".
Siento un diálogo constante entre esa voz y mi parte racional. Aparece un miedo que considero muy sano; un miedo que marca la zona de peligro y me recuerda lo que pasa cuando pierdo el control. Me pregunto: ¿Realmente podría corregir los errores del pasado o es que tengo una enfermedad que me hará caer siempre en el círculo autodestructivo?
Mi compañero, que recayó tras 15 años de rehabilitación, me lanzó la pregunta clave: ¿Por qué querrías hacerlo de nuevo?. Mi respuesta fue honesta: porque me gusta. No solo por el dinero, sino por el análisis, por la operativa en sí. Es un tema que tengo pendiente de profundizar con mi psicóloga en cuanto retome las citas. Como dije desde el primer día, voy a ser sincero conmigo mismo: estos son los pensamientos que habitan mi cabeza, y aunque no los elijo yo, sí elijo qué hacer con ellos.
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