84.- Propósito y huella: Seis meses de reconstrucción y un segundo libro en camino

Hace unos días brotó en mi cabeza la idea de un segundo libro. En realidad, se estaba gestando desde hace meses. Mientras el primero es mi testimonio directo centrado en el trading, este segundo nace de una necesidad distinta: explicar el mecanismo de las adicciones desde un punto de vista que no he leído en ningún sitio, pero que he reconocido en muchos adictos a través de sus relatos y de la base científica que estoy estudiando.

Tengo tres hijos pequeños y me aterra que puedan ser víctimas de una adicción en el futuro. El primer libro es para que conozcan mi historia; el segundo, para abrirles los ojos. Pienso en ellos y en todos los jóvenes que hoy están expuestos a estos peligros.

Escribir sobre la enfermedad pone mi cabeza a trabajar y me ayuda a comprender lo que me ha pasado. Es profundamente terapéutico. El tiempo que dedico a leer, investigar y mejorar los textos me mantiene enfocado, alejando los pensamientos intrusivos y ese malestar de la depresión que aparece cuando no tengo un objetivo claro. Tener un propósito es una inyección de energía para el alma; te mantiene vivo y le da sentido a la dureza de estos años.

No busco un legado. Como dijo Mario Alonso Puig en una entrevista: «Lo importante no es el legado, es la huella». La huella que dejas en el corazón de las personas, aunque sean pocas. Al escribir, la primera huella la estoy dejando en mi propio corazón, sabiendo que esto ayudará a alguien. Yo hago mi parte, que es plasmar las ideas; si el resultado es bueno, el Universo se encargará de que llegue a quien lo necesite.

Por el momento, me toca madrugar. He dormido regular. Las ganas de escribir me han sacado de la cama a las 4:30. Me desvelé a la 1:30, pero logré aguantar y dormir un ciclo más. Un cerebro creativo es un regalo, pero también es "jodidillo" porque no te deja dormir si hay ideas que no quieres perder.

Ya llevo seis meses en recuperación y, al hacer balance, me siento contento. Estoy sobrellevando el proceso con autoconocimiento. Reconozco que estoy algo insatisfecho por no haber implantado aún una rutina de deporte intenso; la falta de energía de la depresión es una excusa real, pero sé que debería obligarme a hacerlo. Es un aspecto a mejorar.

Sin embargo, he ganado en otras áreas: estoy más calmado, soy más reflexivo y he disminuido mucho mi impulsividad. Intento escuchar más a los demás (aunque sé que hablo mucho). Incluso con el tema de las deudas he ganado tranquilidad, a pesar de que la falta de información sobre mi proceso de Segunda Oportunidad a veces me incomoda.

En resumen, estoy cómodo con el proceso. Solo quiero seguir avanzando en la dirección correcta. Deseo recuperar fuerzas para hacer más cosas: mejorar la relación con mi mujer y mis hijos, terminar mis libros y, quizás más adelante, formarme en adicciones o coaching para ayudar a otros. Pero eso será después. He dejado muchas cosas a medias en mi vida y he decidido que, de ahora en adelante, voy a terminar lo que empiezo antes de saltar a lo siguiente.