87.- Dos no discuten si uno no quiere... pero si uno quiere ( mucho ) , estás jodido

Como decía en el artículo anterior: dos no discuten si uno no quiere... pero si uno quiere, o eres muy fuerte o estás jodido.

Así de claro.

Un gesto de amabilidad al compartir un conocimiento se convirtió en un conflicto más grande que si le hubiera robado un anillo de oro para venderlo y conseguir dinero; algo que yo no he hecho nunca, pero que algunos ludópatas hacen por culpa de su enfermedad.

Íbamos a por los peques al cole.

Al comentarme mi mujer que iba a preparar unos exámenes utilizando IA (ella es profesora), le dije que si conocía las "Gemas" de Gemini, porque podrían ayudarla. Yo antes utilizaba ChatGPT porque es lo que empecé a usar desde el principio, y ella siempre intentaba convencerme de que me pasara a Gemini porque era mejor.

Finalmente me cambié tras ver lo que se podía hacer con la última actualización; probé el mes gratuito, me gustó y me quedé.

Le expliqué que con las Gemas puede cargar archivos de conocimiento y pedirle a la IA que no busque información que no esté ahí, lo cual asegura que los exámenes sean estrictamente de ese contenido.

Algo muy práctico, creo yo, para un profesor.

Le dije que no sabía si eso se podía hacer con la versión gratuita que ella usa y se giró preguntándome:

— ¿Pero tú tienes la de pago?

— Sí —le dije.

— ¿Y para qué?

— Para escribir —le respondí.

Y así se abrió el debate que yo no había pedido.

Se puso a criticar que un libro escrito con IA no vale para nada, que nadie querrá leerlo y que un artista pierde su estilo.

Intenté frenarla levemente diciendo que no sabe cómo la utilizo yo, pero no hubo forma. Cargó fuerte y simplemente le dije que no le había pedido opinión y que me daba igual lo que pensase.

Yo di por finalizada la discusión, pero ella no.

En casa volvió a sacarlo mientras yo ponía la mesa. Yo ya no entré al trapo; simplemente le dije que me daba igual lo que ella pensase, que yo escribo porque me gusta escribir así.

Ella aprovechaba cada comentario para seguir discutiendo.

Por ejemplo, tengo un hijo que cuando le pregunto si se ha lavado los dientes, él me pide un Colacao.

Ayer me hizo gracia, fui al comedor y le dije de broma:

— Oye, me he dado cuenta de que yo digo "lavar los dientes" y tú dices "Colacao".

Era un chiste entre nosotros. Dije "dientes" un par de veces mientras le hacía cosquillas y él se rió, captó la broma. Entonces vino ella a decir:

— Yo tengo otra broma: la inteligencia artificial para escribir es una puta mierda y lo que tú haces es una puta mierda.

Me fui. Iba a llevar a uno de los niños a una actividad y hubo otra discusión porque quería llevarle ella. El niño pedía que le llevase yo, pero ella insistía.

— Me voy a la cama —dije.

Al final el niño no fue a la extraescolar.

Vaya tela.

Por la tarde volvió a decirme lo de la IA, no recuerdo por qué, y me quitó totalmente las ganas de avanzar con el libro.

A las 19:00 dije que me iba a meter en la cama puesto que ya estaban hechos los deberes.

Oí una voz que decía algo así como: «¿Hoy hay fiesta o vacaciones?».

No hice caso.

Me tumbé pensando en el domingo, cuando ella se fue de casa de 11:30 a 17:30 a jugar al pádel con sus amigas y nadie dijo nada mientras yo estuve todo el día con los niños, dándoles tiempo de calidad.

A las 20:00, como no podía dormir, me levanté e hice la cena para que no pareciera que estaba "de fiesta no autorizada".

Llamé a los niños a cenar.

No me apetecía llamar a mi mujer porque llevaba todo el día dándome por saco; lo último que quería era cenar a su lado.

Pues vino hecha una furia a la cocina porque no la había avisado.

Terminé rápido el último bocado y me fui a la cama.

Allá que vino otra vez a por mí con lo de la IA, diciéndome frases como: «Díselo a tu psicóloga a ver qué le parece escribir con IA».

— ¡Déjame en paz! —le dije— Quiero dormir.

Abrí el ordenador para leer lo que había escrito el día anterior y calmarme.

Por el móvil empezaron a entrar mensajes de WhatsApp suyos; tuve que bloquearla y borrar el chat para no leer lo que estaba poniendo.

Ya me cansé.

Entré en el grupo del equipo de pádel en el que estoy con ella y dije que a lo mejor no podía jugar el sábado, que si alguien podía sustituirme.

Sabía que le iba a molestar, pero no lo hice por eso; lo hice porque para mí ya era un esfuerzo ir a ese partido y ahora no me apetecía nada jugar con una persona que lleva toda la tarde bombardeándome y quitándome la actividad que me permite curarme.

Desde el minuto uno en la asociación le dije al psiquiatra y a la psicóloga que quería escribir un libro.

Necesitaba una motivación para enfocar toda la energía que antes dedicaba al trading.

La escritura es una herramienta que calma mi mente; mejor dicho, la enfoca.

Mis ojos están puestos en el teclado, no en la pantalla.

Me da igual si hay erratas o si faltan tildes.

En ese momento mi cabeza está ahí, en nada más.

Es como cuando dibujo: puedo estar horas y no me canso. En Navidades llegué a estar 8 horas un día.

El resultado no importa, me importa el proceso porque me permite sanar.

No hago daño a nadie.

Además, los que estamos en rehabilitación sentimos la necesidad de ayudar a los que empiezan.

Yo quiero escribir sobre esto, tanto en el blog como en mi testimonio. Tengo tres hijos pequeños que serán adolescentes y quiero que lean ese libro. Lo hago por mí, por ellos y por cualquier persona que llegue al libro para ayudarla, no por dinero.

Mi libro no lo escribe una IA; está escrito por mí, palabra por palabra.

Es cierto que la IA a veces sugiere una estructura, pero yo decido si la dejo o la quito.

En el mundo editorial es raro que un libro sea 100% de una sola persona tras las correcciones.

Eso no resta autoría.

En la música, pintura o cine, todo ha avanzado y hay herramientas para ir más rápido.

Como le dije a mi mujer: quien quiera ver una película de plastilina fotograma a fotograma, puede hacerlo, pero la mayoría ya no son así. Hay que evolucionar.

Mi objetivo está expuesto.

El que quiera, que lo lea.

Lo hago por mi salud, por mis hijos y por la gente con ludopatía. Lo que escribo sale de mi corazón, aunque pase por una IA para corregir mis erratas de tecleo con cuatro dedos.

Mi psicóloga me dice que intente explicar las cosas; pues por aquí lo dejo, ya que en persona no se puede.

Un día más, esta vez más duro.

Seguimos en el camino.

Son las 2:50 de la mañana. He escrito este artículo y el anterior con una infusión al lado, tecleando con mis cuatro dedos, sin retoques, solo con corrección ortográfica. Tras la lectura final de ambos y correcciones , las 3.21 de la mañana. Me voy a la cama a ve si me hacen efecto la dos infusiones, una de tila y otra de valeriana. Hoy no e ha quitado el sueño las ganas de escribir mi libro. Hoy ha sido el exceso de cortisol provocado por el ataque insistente de mi pareja.

Y lo peor de todo que ella se cree que tiene razón.

Yo no se lo que sentirá el ella... pero a mi me ha dejado echo una mierda, pese a que lo único que quería inicialmente era ayudarla compartiendo mi conocimiento con el uso de Gemini.

Lo que tengo claro es que no voy a dejar de utilizar ar una herramienta que me ayuda a sanar: la escritura. Y tampoco voy a dejar de utilizar la IA como me de la gana. Yo la utilizo para conseguir lo que quiero y disfrutar en el proceso... Estar 3 horas para escribir un folio por corrección de erratas ... a mi me aburre , no disfruto con ello. Y mi mente , que funciona muy rápido , menos todavía.

Efectivamente, lo comentaré con la psicóloga en la próxima terapia. No por el hecho de utilizar IA o no.. ( ya ves tu lo que le importa eso a ella ) , sino por tener en casa una persona que carga tan fuerte contra mi por un motivo tan absurdo como este ... eso es lo preocupante.

Esto es lo que hago con la IA.

Si algún lector esta en contra del uso de la IA, puede escribir un correo , yo le contestare encantado .