9.-El auto de concurso: El inicio de mi "libertad vigilada"

Ayer, por fin, llegó la noticia que llevaba semanas esperando. Mis abogados me comunicaron que ya ha salido el auto de declaración de concurso. Sin embargo, las cosas no surgieron como las había imaginado y no pasé un buen día. Entre los detalles legales y un motivo personal externo, terminé desvelado a las 3 de la mañana con la necesidad de plasmar lo que siento.

Ayer era el día de ingreso de mi nómina. No pude evitar consultar el saldo varias veces por la noche hasta que vi el ingreso en mi cuenta y, en cuanto me desperté a las 5:00 h , retiré gran parte del dinero por miedo a un nuevo embargo de Hacienda, tal como hice el mes pasado.

Curiosamente, a las 10 de la mañana, recibí el comunicado de mis abogados indicándome que había salido ya el auto y me sugirieron retirar algo de efectivo (unos 200 euros) porque los bancos suelen bloquear las cuentas un par de días tras el auto. Al decirles que ya había retirado mucho más, me advirtieron que esto podría ser visto con recelo por el administrador concursal. He tenido que aclarar que lo hice siguiendo instrucciones previas de mi abogada para evitar embargos antes de la protección judicial. Ahora me toca guardar cada ticket para justificar hasta el último céntimo este mes.

Empieza otra etapa. El juzgado ha aceptado mi caso, pero "con masa" y asignando un administrador concursal. Él ( mejor dicho ella, porque es una chica en este caso ) evaluará mi patrimonio y gastos para elaborar un informe en un plazo de dos meses. Ahora vienen reuniones para proponer un plan de pagos: durante 5 años, parte de mi excedente irá destinado a pagar a los bancos.

Reconozco que me decepcionó saber que serán 5 años y no 3, como me dijeron inicialmente (al tener casa en propiedad, la ley suele marcar ese plazo mayor). Yo soñaba con una exoneración total inmediata, sin plan de pagos, pero no ha podido ser. Aun así, hay que ver la parte positiva: se paralizan los embargos, los intereses y las llamadas. Nadie puede acosarme ya. Hace unos días se presentó en mi casa una trabajadora de un fondo de inversión para hablar conmigo y fue una experiencia muy desagradable. Eso se acabó.

Lo segundo que vino a mi cabeza es que tengo por delante 5 años en los que estoy obligado a "no liarla". En la última terapia confesé que me rondaban ideas de volver a la bolsa mediante cuentas de fondeo. Este proceso judicial me obliga a mantenerme alejado de cualquier riesgo financiero; es una especie de "cárcel financiera" que acepto como mi condena particular para sanar. Además, el auto ha llegado justo a tiempo: el mes que viene Hacienda habría embargado mi nómina y mis compañeros de empresa se habrían enterado, algo que me aterraba.

Por último, lo que realmente me quitó el sueño fue el despido de un buen compañero de otra ciudad. Una buena persona, con hijos pequeños y una situación familiar delicada, a quien han echado de forma injusta. Hablar con él ayer me dejó indignado y con mucha pena. Le deseo lo mejor y espero que encuentre algo mucho mejor que esta empresa, que últimamente está demostrando un trato hacia los empleados que no me gusta nada.

Me toca ser transparente, gastar lo justo y necesario, y dejar que el administrador haga su trabajo para que todo avance lo más rápido posible. No queda otra que esperar y cumplir.